Cómo estudiar para un examen de opción múltiple (sin que te engañen las opciones)
Para estudiar para un examen de opción múltiple, practica distinguir ideas parecidas en vez de releer definiciones. Una pregunta de opción múltiple casi nunca pregunta "¿qué es X?" a secas: pone X al lado de dos o tres cosas que se le parecen y te pide elegir. Por eso la mejor preparación es contestar preguntas de práctica con opciones incorrectas creíbles y explicar por qué cada una está mal.
La otra mitad es el examen en sí: contesta la pregunta en tu cabeza antes de leer las opciones, descarta lo que puedas y no tengas miedo de cambiar una respuesta cuando encuentras un motivo de verdad. Eso último va contra el consejo con el que crecimos casi todos, y la investigación está del lado de cambiar.
La opción múltiple es donde "sé este tema" y "puedo elegir la opción correcta" resultan no ser lo mismo. Este es un método para cerrar esa distancia.
Por qué la opción múltiple es más difícil de lo que parece
Un examen de opción múltiple parece fácil de preparar porque la respuesta está ahí, en la hoja. Solo hay que reconocerla. La trampa es que reconocer es justo lo que entrena releer, y quien arma el examen lo sabe.
Las buenas opciones incorrectas (los distractores) salen de los errores que los estudiantes cometen de verdad. En Introducción a la Economía, una pregunta sobre una caída de la demanda ofrece "cae la cantidad demandada" al lado de "la demanda se desplaza a la izquierda". En Anatomía, el nervio que buscas está junto al que pasa al lado. En Química Orgánica, el producto de una SN1 aparece junto al de una SN2. Si de un tema te quedó solo una idea vaga, todas las opciones te suenan un poco.
La opción múltiple mide si distingues ideas parecidas. Saber cada idea por separado no alcanza.
Paso 1: haz la lista de lo que se parece
Antes de practicar, arma una lista corta de los pares y grupos con los que el examen te puede confundir. Recorre las diapositivas o tus apuntes tema por tema y pregúntate: ¿qué otra cosa de la materia se parece a esto?
- Términos con nombres parecidos: mitosis y meiosis, validez y confiabilidad, elástico e inelástico.
- Procesos con pasos parecidos: SN1 y SN2, las etapas de un proceso judicial, dos algoritmos que ordenan.
- Excepciones a una regla: el caso donde la regla general no se aplica es una pregunta favorita.
- Números y unidades: si la materia tiene fórmulas, las opciones incorrectas suelen ser lo que da un error común (olvidar elevar al cuadrado, cambiar dos variables).
Para cada par, escribe un renglón con la diferencia que de verdad importa: "La SN1 pasa por un carbocatión, así que la estereoquímica se mezcla; la SN2 ocurre en un paso y la invierte". Ese renglón es lo que vas a necesitar en el examen, no la página entera de apuntes.
Paso 2: practica con preguntas, no releyendo
El centro de la preparación es contestar preguntas, no leer. Sacar una respuesta de la memoria la fija mucho mejor que volver a leerla: es el efecto de la evaluación que mostraron Roediger y Karpicke en un experimento clásico.
Quizás te preocupe que practicar con opción múltiple solo entrene a reconocer. No tiene por qué. En dos experimentos de Little y su equipo, las preguntas con opciones creíbles hicieron que la gente recuperara por qué la correcta era correcta y por qué las otras no, y hasta ayudaron después con preguntas sobre las opciones incorrectas. La palabra clave es creíbles: opciones obvias no logran eso.
De dónde sacar preguntas:
- Exámenes anteriores. Si el profesor los publica o alguien los tiene, son lo más valioso que hay. Hay una guía en cómo estudiar con exámenes anteriores.
- Las preguntas del final de cada capítulo del libro y el banco de preguntas de la editorial, si la materia usa uno.
- Preguntas que escribes tú. Por cada diapositiva que importa, una pregunta con cuatro opciones, y las tres incorrectas salen de los pares del paso 1. Escribir buenas opciones incorrectas también es estudiar: no puedes escribirlas sin saber exactamente dónde está el límite.
- Las preguntas de un compañero. Intercambien diez cada uno. Las suyas van a encontrar los huecos que tú no ves.
Paso 3: explica cada opción, no solo la correcta
Este es el hábito que más ayuda. Después de contestar una pregunta de práctica, no te quedes en si acertaste. Recorre cada opción y di, en voz alta o en un renglón, por qué está bien o mal.
Una pregunta de Introducción a la Economía: "Sube el precio del café. ¿Qué pasa en el mercado del té?". Opciones: (a) sube la cantidad demandada de té, (b) la demanda de té se desplaza a la derecha, (c) la oferta de té se desplaza a la derecha, (d) baja el precio del té. La correcta es la (b), y lo que sirve es el resto: la (a) confunde un movimiento sobre la curva con un desplazamiento, la (c) mezcla demanda y oferta, y la (d) es lo contrario de lo que pasa. Cuatro explicaciones de una sola pregunta, y ahora puedes contestar otras tres que no viste.
Si puedes explicar por qué cada opción incorrecta está mal, el examen no te puede engañar con ella.
Lleva una hoja de errores. Cada pregunta que fallas, o que aciertas de suerte, va ahí con la diferencia que se te escapó. Esa hoja es lo que repasas los últimos días, no la materia entera.
Paso 4: repártelo en días y mezcla los temas
Dos cosas hacen que la práctica rinda mucho más, y las dos son gratis.
- Repártela en varios días. Diez preguntas por día durante una semana rinden más que setenta la noche anterior. Espaciar las sesiones de estudio es uno de los resultados más firmes de la investigación sobre la memoria.
- Mezcla los temas. En el examen, las preguntas vienen en cualquier orden. Si practicas siempre un capítulo por vez, sabes de qué tema es cada pregunta antes de leerla. Mezclar te obliga a reconocer de qué idea se trata, y esa es la mitad de la dificultad del examen real.
Si prefieres una app para esto, Filmina, una app web que te explica tus diapositivas en voz alta, arma preguntas de práctica con tu propio material. Opción múltiple y verdadero o falso son una de sus ocho formas, y lo que fallas vuelve al día siguiente, así practicas lo que te falta y no lo que ya sabes. Se empieza gratis, y hay comparaciones con Quizlet y Knowt si ya usas alguna. Un mazo compartido o los exámenes anteriores pueden hacer el mismo trabajo: lo que importa es que las preguntas sean de tu materia y las opciones incorrectas sean creíbles.
En el examen
La preparación hace casi todo, pero algunos hábitos ayudan el día del examen.
- Contesta primero en tu cabeza. Lee la pregunta, tapa las opciones con la mano y piensa la respuesta. Después búscala entre las opciones. Si está, probablemente acertaste. Si no está, vuelve a leer la pregunta.
- Lee todas las opciones antes de elegir, aunque la (a) parezca perfecta. "La (a) y la (c)" existe.
- Cuidado con NO, EXCEPTO y SIEMPRE. Márcalas. La mayoría de los errores tontos vienen de saltear una palabra.
- Descarta primero. Tachar dos opciones claramente incorrectas convierte un intento a ciegas en uno de cada dos.
- Calcula el tiempo. Divide los minutos por la cantidad de preguntas, saltea las que te traban y vuelve al final.
- Cambia una respuesta cuando tienes un motivo. La creencia de que el primer instinto es más seguro es tan común que tiene nombre, y la investigación sobre cambiar respuestas encuentra que la mayoría de los cambios van de incorrecta a correcta. Cambiar porque recordaste algo o releíste bien la pregunta está bien. Cambiar por nervios, no.
- Fíjate cómo se puntúan los errores. Si no restan, nunca dejes una en blanco. Si restan, arriesga solo cuando descartaste una o dos opciones.
Para un plan de los días anteriores, mira cómo preparar un examen en una semana, y si te quedan tres, cómo estudiar para un examen en 3 días.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la mejor forma de estudiar para un examen de opción múltiple?
Contestar preguntas de práctica con opciones incorrectas creíbles, repartidas en varios días y con los temas mezclados. Después de cada una, explica por qué cada opción está bien o mal, y anota las diferencias que se te escaparon para repasarlas antes del examen.
¿Se puede aprobar un examen de opción múltiple sin estudiar?
No de forma confiable. Descartar opciones y leer con cuidado mejoran un intento a ciegas, pero las opciones incorrectas salen de errores comunes: sin saber el tema, parecen tan convincentes como la correcta.
¿Conviene cambiar la respuesta en un examen de opción múltiple?
La investigación dice que cambiar suele ayudar, siempre que tengas un motivo: recordaste algo o te diste cuenta de que leíste mal la pregunta. Cambiar solo por nervios no ayuda.
¿Los exámenes de opción múltiple son más fáciles que los escritos?
No necesariamente. Cubren más temas en menos tiempo y miden diferencias finas entre ideas parecidas. En un examen escrito puedes mostrar que entendiste una parte; una pregunta de opción múltiple está bien o mal.
Seguir leyendo
Cómo adivinar las preguntas del examen (sin jugártela a un tema)
Cómo adivinar las preguntas del examen leyendo las pistas que deja el profesor: el programa, lo que repite en clase, los exámenes viejos y las consultas.
Cómo estudiar para un examen a libro abierto (no es el fácil)
Cómo estudiar para un examen a libro abierto: entender antes de ordenar, armar un índice corto de tu material y practicar contra reloj.
Cómo estudiar para un examen final acumulativo (todo el semestre, sin releerlo)
Cómo estudiar para un examen final acumulativo: un mapa de la materia, el peso de cada tema, tus exámenes y práctica mezclada en dos o tres semanas.