Me fue mal en un examen: qué hacer los días después
Si me fue mal en un examen es lo que acabas de escribir en el buscador, lo primero es lo menos intuitivo: no decidas nada hoy. Ni dejar la materia, ni cambiar de carrera, ni estudiar el doble desde mañana. Las decisiones que se toman con la nota recién publicada casi siempre son peores que las que se toman tres días después, con la cabeza fría y el examen corregido en la mano.
Lo que sí sirve, en orden: darte un día, pedir ver el examen, clasificar cada error según por qué pasó y armar un plan para la próxima fecha que ataque esos errores y no otros. Un examen que salió mal es el mejor diagnóstico que vas a tener de la materia, mejor que cualquier práctica, porque te muestra dónde fallas cuando hay presión de verdad.
Llevo cinco años de ingeniería informática y me fue mal más de una vez. Lo que sigue es lo que aprendí a hacer después, con un ejemplo de otra carrera para que se vea que aplica a cualquiera: un examen de Microeconomía, de esos que aparecen en casi todas las carreras de negocios y de economía, con gráficos, cuentas y alguna pregunta de desarrollo.
Las primeras 24 horas: no decidas nada
Cuando sale la nota, la cabeza hace dos cosas a la vez: se enoja y saca conclusiones. "No sirvo para esto", "el profesor tomó cualquier cosa", "nunca voy a aprobar esta materia". Las tres se sienten como verdades, y ninguna es un dato.
Lo que conviene hacer ese día:
- Siéntelo, no lo tapes. Estar mal después de un examen en el que pusiste horas es normal. No hace falta convertirlo en algo positivo esa misma tarde.
- Haz algo que no sea estudiar. Salir a caminar, ver a alguien, cocinar. El cuerpo necesita bajar la activación del examen y la de la nota.
- No abras los apuntes para "ver qué pasó". Todavía no tienes la información para entenderlo, y mirarlos en ese estado solo alimenta la idea de que no sabes nada.
- Anota, si quieres, lo que recuerdas del examen. Qué preguntas había y dónde sentiste que te trababas. Es lo único útil que se puede hacer el primer día, porque al otro ya se olvida.
Pide ver el examen corregido
Casi todas las universidades tienen alguna instancia para ver el examen corregido: una clase de revisión, un horario de consulta o la devolución en el aula virtual. Es la parte más importante de todo el proceso y la que más gente se salta, porque da vergüenza o porque "total, ya está".
Ve. Y ve con un objetivo claro: no discutir la nota, sino entender cada error. Lleva una hoja y, por cada punto donde perdiste puntaje, anota tres cosas:
- Qué preguntaban, con tus palabras.
- Qué respondiste.
- Qué esperaba el profesor. Si no está claro en la corrección, pregúntalo así: "¿qué le faltó a esta respuesta para estar completa?". Es una pregunta que casi cualquier profesor contesta con gusto.
Si de verdad crees que hay un error de corrección, dilo con calma y mostrando por qué. Pero que ese no sea el motivo de ir. Lo que vale de la revisión es salir sabiendo qué te piden, que muchas veces es distinto de lo que creías.
Clasifica cada error
Con la hoja de la revisión en la mano, ponle a cada error una etiqueta. No todos los errores son "no estudié lo suficiente", y cada tipo se arregla distinto:
- No lo sabía. El tema no estaba en tu cabeza. En Microeconomía, por ejemplo, no tenías claro qué pasa con el excedente del consumidor cuando aparece un impuesto. Se arregla estudiando ese tema, y solo ese.
- Lo sabía, pero no lo pude sacar. Lo reconoces en la corrección ("¡esto lo vi!") pero en el examen no salía. Es el error de quien estudió leyendo: el tema te resultaba familiar, pero nunca practicaste sacarlo sin mirar.
- Lo sabía y me equivoqué. Un signo, una cuenta, una curva desplazada para el lado equivocado. Se arregla con práctica en condiciones de examen y con un repaso final de cada respuesta.
- Leí mal la consigna. Te pedían la elasticidad en un punto y calculaste la del tramo. Se arregla leyendo la consigna dos veces y subrayando lo que piden antes de empezar.
- No me alcanzó el tiempo. Sabías, pero te quedaste sin reloj. Se arregla con simulacros cronometrados y decidiendo de antemano en qué orden respondes.
Un "me fue mal" no se puede estudiar. Cinco errores con nombre, sí.
Cuando terminas, cuenta. Si casi todo es "no lo sabía", el problema fue qué estudiaste. Si casi todo es "lo sabía, pero no lo pude sacar", el problema fue cómo. Y esa diferencia cambia por completo el plan.
Revisa cómo estudiaste, no solo cuánto
La reacción más común después de un examen que salió mal es "la próxima estudio más". A veces es eso. Pero muchas veces el problema no fueron las horas, sino lo que se hizo con ellas.
Hazte estas preguntas con honestidad:
- ¿Cuánto del tiempo fue leer y releer? Releer da la sensación de saber, pero no entrena lo que el examen pide, que es sacar la respuesta sin mirar. Lo conté en releer y subrayar no sirve.
- ¿Practicaste con ejercicios o preguntas como las del examen? Si en Microeconomía solo miraste los gráficos resueltos de las diapositivas, nunca te pusiste en la situación de dibujarlos tú.
- ¿Miraste exámenes anteriores? Son la mejor pista de qué y cómo pregunta esa cátedra. Si no los usaste, empieza por ahí: cómo estudiar con exámenes anteriores.
- ¿Cuándo empezaste? Si todo fue en los últimos tres días, aunque hayan sido muchas horas, lo aprendido se va rápido.
La próxima vez no tiene que ser más, tiene que ser distinto. Cambiar releer por practicar suele rendir más que sumar horas.
Arma el plan para la próxima fecha
Con los errores clasificados y la forma de estudiar revisada, el plan se arma casi solo. Algo así, si tienes tres semanas:
- Semana uno: los temas de "no lo sabía". Uno por día. Estudia cada uno y, al final del día, explícalo en voz alta sin apuntes.
- Semana dos: practicar sin mirar. Ejercicios y preguntas de todos los temas, también los que te salieron bien. Lo que falle vuelve dos días después.
- Semana tres: simulacros. Un examen anterior completo, con reloj, como si fuera el día. Corrígelo con la misma vara que el profesor y vuelve a clasificar los errores.
Para la parte de volver a entender los temas que fallaron, puedes usar Filmina, una app web que te explica tus diapositivas en voz alta, una por una: vuelves a escuchar la clase del tema que no sabías, le preguntas a Mina lo que no entiendes, y después practicas con preguntas de lo que te salió mal o con un simulacro con reloj. Necesita conexión, y el plan gratis tiene un tope de minutos por mes. Lo que no hace es la parte de la revisión: el examen corregido lo tienes que mirar tú.
Cuando no es solo un examen
Un examen que no aprobaste no dice nada sobre si sirves para la carrera. Le pasa a casi todo el mundo en algún momento, también a los que después se reciben con buen promedio. Lo que sí vale la pena mirar es si se repite.
- Si te va mal en varias materias a la vez, quizás el problema no es la materia sino cuánto estás tratando de abarcar en el semestre o cuatrimestre.
- Si te va mal siempre en el mismo tipo de examen (los orales, los de desarrollo, los de opción múltiple), es una habilidad que se entrena por separado.
- Si los nervios te bloquean aunque sepas el tema, eso también tiene arreglo, y empieza bastante antes del día del examen.
- Si estás mal más allá de la nota, habla con alguien: un compañero, tu familia o el servicio de orientación de tu universidad, que casi todas tienen. Pedir ayuda no es exagerar.
Preguntas frecuentes
¿Qué hacer si me fue mal en un examen?
Date un día antes de decidir nada, pide ver el examen corregido y clasifica cada error según por qué pasó. Después arma un plan para la próxima fecha que ataque esos errores, no uno que solo sume horas.
¿Es normal reprobar un examen en la universidad?
Sí. Le pasa a muchísimos estudiantes, sobre todo en los primeros años o en materias con mucha teoría nueva. Lo que importa es qué haces con ese resultado, no el resultado en sí.
¿Sirve ir a la revisión del examen?
Es lo más útil que puedes hacer después de un examen que salió mal. Ahí ves qué esperaba el profesor en cada pregunta, que muchas veces es distinto de lo que creías, y sales sabiendo exactamente qué arreglar.
¿Cómo hago para que no me vuelva a ir mal?
Cambia cómo estudias antes que cuánto: menos releer y más practicar sin mirar, con exámenes anteriores y simulacros con reloj. Y empieza con tiempo, para poder repasar lo que falla más de una vez.