Qué hacer la noche antes del examen (y qué no)
Si te preguntas qué hacer la noche antes del examen, la respuesta corta es: repasar poco, cortar temprano y dormir. La noche anterior no es para aprender lo que falta. Es para ordenar lo que ya sabes, reforzar lo que más se te escapa y llegar a la mañana con la cabeza despejada.
Parece poco, y justamente por eso cuesta. La tentación es abrir la presentación desde la diapositiva uno y seguir hasta las tres de la mañana "por las dudas". Lo he hecho más de una vez y casi siempre llegué peor: cansado, con todo mezclado y sin acordarme de lo que sí sabía el día anterior.
Te cuento lo que hago ahora, como estudiante de último año de ingeniería informática, con un ejemplo real: la noche antes de un examen de Bases de Datos, a las nueve de la mañana, con normalización, SQL y transacciones.
Lo que no hay que hacer
Antes de lo que sí, lo que conviene evitar, porque es lo que más se hace:
- Empezar un tema nuevo. Si a las diez de la noche descubres que no viste transacciones, no vas a entenderlas bien en dos horas. Vas a quedarte con una idea confusa que además te pone nervioso. Mejor asegurar lo que ya tienes.
- Releer todo de punta a punta. Releer da sensación de estar estudiando, pero a esta altura solo te confirma que el texto te resulta conocido. No te dice qué puedes resolver solo.
- Quedarte despierto hasta tarde. Trasnochar te quita justo lo que más necesitas mañana: atención, memoria de trabajo y calma para leer bien una consigna.
- Compararte con los demás. El grupo de chat de la materia a medianoche es una fábrica de nervios. Alguien siempre dice que "entra todo" o que estudió un tema que tú no viste. Silencia el grupo.
La noche antes del examen no se gana el examen. Se puede perder, eso sí, si la usas para trasnochar con temas nuevos.
Qué repasar la noche antes
Dale al repaso una o dos horas, no más, y úsalas para recordar, no para leer. Lo que funciona:
- Una hoja en blanco por tema. Cierra todo y escribe lo que recuerdas de cada tema: definiciones, pasos, fórmulas. Después compara con tus apuntes. Es recuperación activa, que es de lo que más rinde (lo conté en recuperación activa).
- Lo que se te escapa, una vez más. De esa comparación salen dos o tres cosas que no recordabas. Esas son las que repasas esta noche, no las que ya sabes.
- Un par de ejercicios cortos, no un examen entero. En Bases de Datos, hice dos ejercicios de normalización y una consulta con varias tablas. Resolver algo a mano recuerda el procedimiento sin cansarte como un examen completo.
- Tu hoja de resumen, en voz alta. Si tienes un resumen por tema, léelo una vez en voz alta o explícaselo a alguien. Es rápido y te deja en la cabeza la estructura de todo.
Repasa lo que falla, no lo que ya te sale. Es contraintuitivo, porque repasar lo que sabes se siente bien, pero no te suma nada para mañana.
Cuándo cortar
Ponle hora de fin al estudio antes de empezar, y respétala. Yo corto al menos una hora antes de acostarme. Esa hora es para cenar, preparar las cosas y desconectarte.
Si al llegar a esa hora sientes que te falta algo, anótalo en un papel: "mañana, camino al examen, mirar el ejemplo de la tercera forma normal". Escribirlo te saca la preocupación de la cabeza y ya sabes qué hacer en los diez minutos de la mañana.
Si el examen es oral, la noche antes sirve practicar en voz alta dos o tres preguntas y nada más; lo expliqué en cómo preparar un examen oral.
Dejar todo listo para la mañana
Parte de los nervios de la mañana del examen no son por el examen: son por buscar la calculadora, no encontrar el documento o salir tarde. Todo eso se resuelve la noche anterior, en quince minutos.
- Lo que tienes que llevar: documento o credencial, algo para escribir que funcione, calculadora con pilas si se permite, agua.
- Dónde y a qué hora: el aula, el horario exacto y cuánto tardas en llegar. Suma un margen para imprevistos.
- La ropa y el desayuno: decidido de antemano. Parece exagerado hasta que una mañana de examen te pasa que no tienes nada limpio.
- La alarma, puesta dos veces. Y el celular cargando, lejos de la cama.
Dormir es parte de estudiar
Esto es lo que más me costó creer y lo que más me cambió los resultados. Durante el sueño el cerebro consolida lo que aprendiste en el día: es de lo más establecido que se sabe sobre memoria. Una noche sin dormir te cuesta más de lo que te da.
Lo que me ayuda a dormir la noche antes, aunque esté nervioso:
- Dejar las pantallas un rato antes. No por una regla estricta, sino porque es cuando más ganas hay de mirar el grupo de chat o buscar "preguntas de examen de SQL".
- Algo tranquilo para cortar. Una ducha, música, una serie que ya viste. Lo que te saque de modo examen.
- Aceptar que quizá no duermas perfecto. Si tardas en dormirte, está bien. Descansar acostado con la luz apagada sigue siendo mejor que volver a abrir los apuntes.
Si llegas a la noche sin haber estudiado casi nada
Pasa, y no tiene sentido fingir que no. Si es tu caso, cambia el objetivo: no se trata de saberlo todo, sino de sacar lo máximo de las horas que quedan sin llegar destruido.
- Elige los dos o tres temas que más pesan. Mira exámenes anteriores o el programa y quédate con lo que seguro entra.
- Estudia en bloques cortos con pausas. Cuarenta y cinco minutos, diez de descanso. Tu cabeza aguanta más así que en una sola tirada.
- Igual duerme. Aunque sean menos horas de las que querrías, dormir algo es mejor que nada. Pon un límite y cúmplelo.
Y para la próxima, el plan de cómo preparar un examen en una semana está hecho justo para no llegar así.
Un repaso corto con tus propias clases
Lo que más uso la noche antes es un rato corto de preguntas sobre lo que ya estudié, sin la diapositiva a la vista. Por eso, cuando hice Filmina, la app web que me explica en voz alta mis presentaciones de clase, le puse Practicar: eliges si tienes unos 5, 15 o 30 minutos, te pregunta solo por lo que ya estudiaste y lo que fallaste vuelve en la próxima práctica. No evalúa: es para saber dónde estás. Está contado en practicar y repasar. Con una hoja en blanco se consigue algo muy parecido.
Preguntas frecuentes
¿Es mejor estudiar toda la noche o dormir antes de un examen?
Dormir. El sueño ayuda a consolidar lo que estudiaste, y una noche en vela te quita atención y memoria justo cuando más las necesitas. Si te falta mucho, estudia hasta una hora fija y después duerme, aunque sean menos horas.
¿Cuántas horas estudiar la noche antes de un examen?
Si ya estudiaste en los días anteriores, una o dos horas de repaso alcanzan. Úsalas para recordar sin mirar y reforzar lo que falla, no para releer todo el material.
¿Qué hacer si no puedo dormir la noche antes del examen?
No vuelvas a los apuntes. Deja el celular lejos, haz algo tranquilo y quédate acostado con la luz apagada: descansar sigue ayudando aunque tardes en dormirte. Anotar en un papel lo que te preocupa también ayuda a soltarlo.
¿Qué repasar la mañana del examen?
Poco y conocido: tu hoja de resumen o las dos o tres cosas que anotaste la noche anterior. No empieces nada nuevo ni resuelvas ejercicios largos; la idea es entrar con la cabeza ordenada, no cansada.